Perder y fracasar
Por : Antonio Rosique
 
"He fallado nueve mil tiros en mi carrera.
He perdido casi 300 juegos. 26 veces me han
 dado la pelota en el último minuto y fallado el tiro.
He fallado y fallado y fallado durante toda mi vida, y por
eso, justamente por eso, es que he llegado a ser exitoso."
Michael Jordan
 
El futbol tiene misterios indescifrables, secretos que nos impiden explicar por qué un equipo puede pasar de una semana a otra de lo sublime a lo insufrible, de lo imponente a lo grotesco. Y una vez más, nos enfrentamos a este enigma. En un par de semanas hemos visto lo increíble, lo inaudito, el resurgimiento del agonizante América y al mismo tiempo la eliminación del poderoso Guadalajara. De una temporada a otra, se borraron del mapa competitivo el Campeón y Subcampeón: Atlante y Pumas; y reaparecieron el Atlas, que había sido el último lugar del torneo anterior, así como el Monterrey que había sido penúltimo. En una sola tarde, el América transformó su destino y cambió la desesperanza por ilusión. En una sola noche, Guadalajara mostró la peor versión de si mismo y tiró la Liga por la borda. Nunca más claras, mejor expuestas, las bendiciones y maldiciones de los torneos a eliminación directa; las magias y los maleficios del "Knock Out System".

"Fracaso" se ha convertido en la palabra favorita de la prensa mexicana, sedienta siempre de colgarle esa morbosa etiqueta a todo deportista que tiene la ambición de ganar, o a todo aquel que se atreve a hablar en voz alta de sus sueños. Más que buscadores de grandes historias, tenemos en México muchos cazadores de “fracasos”. 

 
Hoy escucho teorías, versiones, explicaciones sobre por qué Chivas y América viven realidades tan opuestas. Pero la verdad es que no compro ninguna. No me creo eso de que Juan Antonio Luna ahora es "mago" y de la noche a la mañana encontró la cura para el peor América de la historia; ni tampoco que sea un fracaso la temporada del Guadalajara.
 
No nos confundamos. Perder no es igual a fracasar. Quien lo entienda así está desconociendo la naturaleza del deporte. Porque pierde todo el que compite. Pierde Lorena Ochoa, Ana Guevara, Rafael Márquez, Paola Espinosa cuando quedan  segundos, terceros, cuartos y esperaban ser primeros. Pero fracasa el que ni siquiera es capaz de competir, el que actúa por debajo de sus potenciales, el que se deja vencer por el miedo, el que es presa de sus fantasmas. Fracasó la Selección Sub 23 en el Preolímpico; fracasó Pumas esta campaña al ni siquiera calificar a la Liguilla; y por supuesto, en esta Liga, fracasó rotundamente el millonario América al hacer un ridículo insuperable.
 
Y no digo esto para esconder o suavizar la eliminación del Guadalajara, que fue tan contundente como los ocho goles que le hizo el Monterrey. Chivas fue el mejor competidor de la temporada regular pero falló escandalosamente en la Liguilla. Fue  incapaz de entender que la Fase Final se juega de otra manera, que una serie a ida y vuelta tiene una naturaleza distinta, no admite equivocaciones graves, porque se rige por reglas diferentes. Así le ocurrió a Santos Laguna, líder general la temporada anterior y parece que este año ha aprendido la lección.
 
A pesar de que Guadalajara se quedará sin títulos este semestre, el club está en el camino correcto. No se puede calificar de "fracaso" a un proyecto que apuesta por futbolistas mexicanos; un club que confió en su cantera, que no invirtió en costosos refuerzos; que tiene en la banca a un entrenador mexicano al que no se le había dado la  oportunidad; y que además, este verano exportará a otro par de jugadores a Europa, para completar así, cuatro en los últimos tres años: Vela, Salcido, "Maza" y Bravo.
 
Chivas tiene un proyecto sólido, probado, confiable, de largo alcance, por eso, hoy el Club Guadalajara se puede dar el lujo de no hacer dramas ni ridículos, aprender la lección, y fortalecerse para la próxima temporada. Un lujo que no se puede dar, precisamente, el bipolar América, que en estos días, depende de la inspiración y de su cambiante estado de ánimo. 
 
Digan lo que digan, con pizarrones o sin ellos, con tacticismos o estrategias, con teorías o esquemas; nadie tiene una respuesta convincente a los fenómenos "paranormales" que han ocurrido los últimos días en el futbol mexicano. Al final, como les digo, este juego encierra todavía muchos misterios que resolver, secretos que descubrir, mitos que desentrañar, y enigmas que descifrar.