El tiempo insobornable
continúa prostituyéndose a la muerte,
continúa avejentándonos sin misericordia,
dando a luz nuevas víctimas.

Está ahí silencioso,
acechando en todas las esquinas oscuras o claras,
en cada reloj de cuerda o arena,
en esa soledad infinita de sentirse acompañado,
en cada pensamiento que pensamos pensar,
en este vacío pleno y total,
en cada letra que escribo
y que ya se robó un pedazo de eternidad.

Krina Soah (poetisa boliviana)